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11. Integración del yo

  • Foto del escritor: Kala Rico Pollo
    Kala Rico Pollo
  • 7 ene
  • 2 min de lectura

Actualizado: 7 may

 Varita mágica

Ya era hora.Me volví una con la composición nocturna del bosque.Afortunadamente no encontré a ningún otro aventurero; habría sido un trago amargo dada la forma tan salvaje en que perturbé el silencio, una irrupción que se asemejaba demasiado a la de una arpía.Cerca de la zona de los sapitos morados —me gusta registrarlos como sapitos, irónicamente, porque de pequeños no tienen nada— encontré un campamento de Ashwinders. Arremetí como ellos lo hacen, como lo hace cualquier mercenaria en búsqueda de conflicto y, con suerte, botín: Sin prembulos.He notado algo en mis luchas recientes: un patrón mental que se repite con claridad. Embisto contra la situación, la solvento rápido; la adaptación ofrece de inmediato una estrategia óptima y repito, hasta que la perfección de la repetición hace su magia y, de repente, ya no tengo obstáculo delante.Me gusta.Aquí, en este confrontamiento tan casual, tuve una regresión intensa, pero nítida.Al dejar fuera de combate a los flankers, a los tiradores y a la artillería, terminaba —en repetidas ocasiones— en una escena primigenia de mi espíritu: aquella en la que, en otro universo, combatí en un bosque contra tres cumbres de montaña a la vez.Al final del sparring, tres magos de enorme resistencia y daño en área trazaban un paralelismo que tocó fibras muy internas. Estaba otra vez combatiendo, metafóricamente, contra esas tres montañas. Las derroté, sí, con paciencia y con otro conjunto de virtudes adquiridas, pero sobre todo… con velocidad.Cuando el ataque de una de aquellas montañas rozaba mi cuerpo, justo antes del contacto real, el tiempo se detenía. Me reposicionaba teniendo en cuenta la trayectoria y el objetivo de las otras dos, y seguía resistiendo.Hoy, mis enfrentamientos con el mundo son distintos. Más tranquilos, lo noto ahora.Quiero decir: si bien vencer a una banda de Ashwinders me tomó toda una noche, vencer a aquellas tres montañas me tomó seis meses. Varita mágica 

Varita mágica

Pasaron, si acaso, segundos después de que pedí por la Sala de los Menesteres cuando esta apareció.Entonces me di cuenta de algo esencial: había regresado al castillo sin las pociones de Pararrayo, ni la otra que el profesor Sharp me había pedido.En su lugar, traje conmigo las recetas de las pociones.Bien, me dije a mí misma mientras abría el libro de Herbología.Me quedé ahí, interesada, hojeando páginas y páginas hasta encontrar el apartado que detallaba los ingredientes necesarios para preparar Pararrayo y las demás mezclas exigidas.—Estos ingredientes seguramente se encuentran en el Bosque Prohibido.Cerré el libro con esa resolución clara en la cabeza.Y entonces ocurrió algo curioso.Otro libro, colocado con discreción sobre una mesita que yo misma había acomodado en la Sala de los Menesteres, capturó mi atención.Ese libro es la bitácora.En ella escribo ahora mismo todo lo que aquí queda registrado.

Saludos cordiales, Kala Bridge. Varita mágica 


 
 
 

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