14. Límite moral
- Kala Rico Pollo
- 7 ene
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Actualizado: 7 may
Varita mágica Parece ser que Bardolph murió. El cadáver que encontré entre aquel campamento de magos oscuros y nigromantes, por seguro, era el suyo. Moriste buscando poder para defenderte a ti y a tu familia… y supongo que a todo lo que te rodeaba. Cuando lo único que realmente querían de ti era tu presencia, Bardolph.
Qué lamentable destino.
Dejé donde encontré la ropa carbonizada —remanente de quién sabe qué ritual o asunto que salió mal—, la misma que me habían descrito como la que usó cuando abandonó la aldea, días después de haberlo recuperado de la sociedad goblin.No di un solo paso atrás.Ni siquiera para considerar llevar esta mala noticia.Yo no era responsable de este incidente, y lo más prudente era retirarme y permitir que las cosas se aclararan por sí solas.He cargado karmas ajenos en otros viajes.Este, en particular, no sería uno más. Varita mágica
Varita mágica Debo admitir, por puro gusto, que me admiro a mí misma cuando paso junto a campamentos malignos sin mover una sola mota de polvo. Paso como una sombra… o mejor aún, como una brisa: esa que los malvados sienten cerca y, justo cuando intentan reconocerla, ya ha desaparecido, permitiéndoles continuar con su malvada existencia de malhechores. Mi parte favorita de combatir el mal es no hacerlo. Avancé hasta quién sabe dónde. Mis pies me llevaron con Fig, quien sabía —de alguna manera— que yo me dirigía hacia él, hacia la Torre de Bakar, donde moraba otro grupo de reconocimiento goblin, buscando lo mismo que Fig y yo contemplamos en nuestros primeros días como dúo mágico: las Cámaras de Magia Ancestral.Si bien Fig —lo noté— es mucho más poderoso frente a armaduras antimagia y, en general, resolviendo conflictos de corto alcance, él no poseía esta habilidad clave para completar sus expediciones: detectar las compuertas de magia ancestral que conducen a las cámaras de los Guardianes.Se terminaron las formalidades entre Fig, el profesor Percival y yo.E inmediatamente después, salté a lo que sería mi primera prueba de valía en este mundo.El oponente final de estas cámaras me devolvió a mi estado más primigenio.Cuando era pequeña, de pies cortos y cabeza grande; cuando, en lugar de varita, usaba unos guantes verdes; y mis pies eran… bueno, los mismos pies que tengo ahora.Mi actuación en esta prueba fue el reflejo exacto de mi concepción: Kala en su estado más puro. Combatiendo torres gigantescas de ataques ineludibles para cualquier otra cosa que no fuera ella.Vívida vertiginosidad en forma corpórea, enfrentándose a una muralla que parecía más un filtro que una amenaza .Qué regocijo es el combate, cuando sabes que naciste para ser así.
Veloz.
Varita mágica
Varita mágica
El profesor Charles Rookwood me hizo frenar en seco antes de salir corriendo en búsqueda de la siguiente prueba. No necesitaba realmente escuchar lo que el Guardián tenía que decirme; lo había entendido todo después de vencer su primera prueba. Pero sí quería escucharlo. Quería saber qué tenía que decirme ahora.—¿Me reconoces? —preguntó, sin adornos. Asentí con la cabeza. Él hizo lo mismo, devolviéndome la certeza con absoluta claridad.—Puedes continuar. Varita mágica








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