top of page

24. Validación externa (el sistema te reconoce)

  • Foto del escritor: Kala Rico Pollo
    Kala Rico Pollo
  • 9 ene
  • 2 min de lectura

Actualizado: 7 may

Día 24 Varita mágica

El profesor Rookwood me miró fijamente, como si estuviéramos de persona a persona, y no como realmente aparecíamos dentro de los reflejos de la Cámara de Mapas: de infiltrada a pintura viva.—Me da mucho gusto verle otra vez —dijo Rookwood después de nuestro contacto visual.

Creo que estas pinturas, y sus retratos vivientes, e incluso gente fuera de esta Cámara de Mapas, me tenían en la mira, y con razón: podía cambiar para bien lo que todos esos goblins y magos tenebrosos habían opacado y tergiversado para mal; podía salvar la magia.

Fitzgerald. Me interesaba el trasfondo de su nombre. En esas cavilaciones muy mías sobre el significado del nombre de otros, algo que dijo Niamh Fitzgerald me devolvió al presente, aunque debo admitir que es más mi interpretación que lo que dijo realmente.

—Podrás con mi prueba, sin duda. No me sorprende que alguien de Hogwarts sea quien esté ayudándonos a resolver este misterio.

Sus palabras, tal cual, sí, demostraban que me tenía cierto grado de… ¿devoción? Ella se inclinaba hacia mí, pero podía ver más allá de su notorio ademán: se interesaba con regocijo por mi forma de ser, tan mía.

No sé qué les habrá pasado a las otras estudiantes de quinto año, como Isidora, mi antecesora capaz de detectar magia ancestral.

Me gustaría saberlo, más que nada por Fitzgerald. Ese ahínco de una exdirectora hacia mí podría ser, si bien, dicha y orgullo de ver gente relativamente poderosa como ella; pero mi experiencia me dice otra cosa también. Tal vez esa forma emotiva de moverse en el cuadro no es por alegría, sino por legítima desesperación contenida por mucho tiempo.

Varita mágica

Varita mágica

Deek, la Sala de Menesteres, animalitos felices en una jaula del tamaño de un bosque, ropa nueva que confeccionar en el telar…Todo iba bien hasta el telar.

Rayos.

Todo lo que había conseguido: trozos de tela, pedazos de ornamentos… todo era de algún cadáver. Los cuadros vivientes, visitas en mi Sala de Menesteres, se burlaron de mi pobreza de estilo. Ellos, con sus sombreros de copa tan elegantes, siempre a la línea de la etiqueta; y yo, con mi vestido arañado y quemado.

La verdad, no me molesté con ellos, pues tenían razón. Me molesté conmigo misma.

Había ido a la Cámara de Mapas con esta vestimenta tan horrible, sin darme cuenta.

—¡Incendio! Varita mágica





















 
 
 

Comentarios


SIENTE LA DIVERSIÓN

¡Gracias por tu mensaje!

SÍGUEME A DONDE SEA

  • Facebook
  • Instagram

COMPRA MI LOOK

ARCHIVO VISUAL

bottom of page