28. Operación intuitiva
- Kala Rico Pollo
- 13 ene
- 3 min de lectura
Actualizado: 7 may
Varita mágica
Hay tantas cosas que me cuestan decir respecto a Thakkar, Amit el astrólogo. Lo perdía de vista continuamente mientras combatíamos en este fortificado almacén de registros. Seré una mala amiga, probablemente. Lo digo porque no me preocupé por la integridad del estudiante de Hogwarts al incursionarlo en terreno tan peligroso.
Lo dejé libre.Sea como fuera —derrotado o victorioso—, él sería él por su propia cuenta. Yo había hecho mi parte: llevarlo al verdadero duendigonza, en su estado más puro.
Sus proezas de estudiante lo acompañaron más de lo que él mismo pudo darse cuenta.
Escuché detrás de mí, sacándome de mi propio trance de batalla:
—¡Bombarda!
El malnacido de Thakkar sabía lanzar hechizos destructores.Quién diría que un erudito de la astrología sería tan buen duelista… y tan buen dúo de infiltración.
Muchas gracias, amigo.Sin ti, no hubiera podido completar esta misión.
Varita mágica Varita mágica
Cuando Lodgok y yo nos hicimos una idea clara respecto a los profundos planes de Ranrok, respecto a su presencia en estas tierras y a sus depósitos de magia ancestral, decidimos distanciarnos por un tiempo, de manera implícita.
Lodgok me dijo que esperara por su lechuza. Yo sabía que, tal vez, esa lechuza no llegaría, pues estaba claro que Ranrok, su hermano, no sería persuadido por él. Y por otra parte, yo no tenía el poder suficiente para detener la guerra que se avecinaba.
Pues tras haber leído los planos de Ranrok (gracias, Amit, otra vez), entendimos que estábamos persiguiendo una estela atemporal suya. En otras palabras, el general militante de los goblins se nos había adelantado muchísimo.
Y bien, antes de tomar cualquier acción —aun en predicamentos donde corremos contrarreloj—, lo mejor es templar el cuerpo.Y Fig, mi amigo que se había envuelto en sus propios asuntos, era muy bueno para ponerme al día y no futurizar.
Así que lo fui a visitar.Bendita longevidad.
Varita mágica Varita mágica
Me había convertido en el ángel guardián de Poppy. Lo sé, pues le arrebaté la copa a medio terminar de jugo de calabaza.¿Qué rayos estás haciendo aquí, Poppy? Exclamar esto se había vuelto un mantra personal.
La niña me vomitó verbalmente, casi como yo lo hago. Me contó todo su plan sobre cómo encontrar a la Dragona que rescatamos de los furtivos, y que necesitaba mi ayuda. Esta sensación extraña es la que yo causo a otros cuando les hablo de mis propias vivencias, cuando ellos no tienen nada que ver.
Interesante puente de comprensión.
Entendí esto y le regresé la copa con jugo de calabaza. Escuché atentamente y proseguí a convencerla de que la ayudaría. Mañana.
Se le miraba lo suficientemente sobria, así que la acompañé hasta una invocación cercana de Ignatia Wildsmith y la vi esfumarse en llamas verdes hacia el castillo.
A salvo, otra vez.
Varita mágica Sabes que alguien pide ayuda cuando se aparece en el mismo lugar, a la misma hora. Es clave. Al menos de donde yo provengo.
Noté esto porque había pasado por Hogsmeade varias veces, y la silueta del hombre solitario detrás de las Tres Escobas seguía ahí, suplicando. Silenciosamente, por ayuda.
Ackley Barnes. Un mercader traicionado.
No necesitaba saber más, en realidad. Cuestioné solo lo necesario: por formalidad, por crear cercanía.
Entrometerse con el paradigma de los mercaderes, en mi presencia, es un error.
Varita magica















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