33. Dominio del yo (puedes perderte y regresar a voluntad)
- Kala Rico Pollo
- 19 ene
- 4 min de lectura
Actualizado: 8 may
Varita mágica
Terminé de registrar los acontecimientos en mi bitácora. Claro, el pensamiento de dejarla ahí —junto a las otras bitácoras de otros aventureros— se repitió en mi mente varias veces antes de poner un pie afuera de la posada al lado del mar. Y cuando digo poner un pie adelante, es de forma figurada: mi espíritu sabría cuándo dejar atrás el mundo de la osadía mucho antes que mi ego. Y al divisar el exterior de esa posada de despojo, lo supe con claridad: este no sería el momento de huir.
Con esa convicción, casi devota a mi forma de avanzar por el mundo, tomé mi escoba y fui a mejorarla a la tienda de artículos deportivos de quidditch en Hogsmeade.A decir verdad, ser reconocida por los habitantes del pueblo se siente bien. Ser esta mercenaria que ha recorrido ya varios eones en solitario me volvió indolente, e insensible a los buenos deseos de los demás… o eso creía.
Hasta que me vi sonreír en uno de los espejos de la vecindad.
Estaba feliz de ser esta figura respetable dentro de este pueblo.
Varita mágica Varita mágica
Recuerdos. Aquellos días en el Castillo de Hogwarts donde me derribaban, una y otra vez, grupos de estudiantes. Recuerdo por qué siempre me ponía de pie tras cada derrota. Sabía que llegaría un momento como este: asaltada por todos los flancos.Gracias, Cot. Gracias, Prewett. Colegas de entrenamiento. Me forjaron bien.
¡Incendio! ¡Accio! ¡Levioso!
Me reí.No sabría decir si era una buena o una mala señal. Mi imparcialidad estaba desfasada, erosionada por tanto percance y tanta pérdida. Tuve que observarme así —malvada— para superar este obstáculo en específico.
Creo que por eso soy como soy.
No habría podido vencer a esta horda de furtivos, centinelas de un tesoro que no me importaba en lo más mínimo. Yo venía por el escarbato de una plebella de Marunweem. Con eso en mente, todo se entiende mejor.Soy como soy porque solo así puedo solventar tareas tan pesadas.Disfrutándolas.
Ser capaz de reaccionar a estímulos visuales de los que aún no soy consciente, para cuando mi mano ya está en posición de defensa… eso debe sentirse bien.Si no, ¿por qué sonreiría?
Varita mágica Varita mágica
El sentimiento de gusto me perduró por largo tiempo. Avancé por la costa con el agua hasta el estómago, dejando atrás el fuerte furtivo: ahora poblado únicamente por animales liberados y por fantasmas furtivos que no lograron reconocer la forma en la que perecieron.
Me había desahogado.Tal vez equivocadamente.No lo sabría hasta que el karma hiciera su trabajo sobre mí.
Había derrocado una célula de cazadores furtivos por rescatar la mascota de una doncella.
Ahora lo pienso.¿Había hecho lo correcto?
Con este tipo de pensamientos lo noto: mi imparcialidad y mi sentido de justicia estaban emergiendo de nuevo, tomando base otra vez en mi mental, como algo que regresa después de haber sido arrasado.
Me había desahogado.Tal vez no de la forma correcta.Tal vez, precisamente, de la única forma posible.
Varita mágica Varita mágica
Había vuelto a ser yo, al menos en parte.Me sentí capaz de adentrarme en la jungla donde tenía lugar la prueba de Bakar, el cuarto guardián.
Me llamó mucho la atención cuando me dijo: “Necesitarás una habilidad excepcional para comunicarte con lo salvaje.”Cualquiera habría supuesto que la prueba consistía en hablar con animales de la jungla, y no con una comunidad tribal que custodiaba el pensadero de Bakar. Oculto para furtivos y goblins, aquel lugar permanecía a salvo porque los habitantes de la jungla tenían un dominio tan profundo de esa región montañosa que, en la práctica, nadie podía acceder… a menos que fuera parte de la tribu.
Con esa expectativa ya formada, no me sorprendió tener que convivir, discutir e interceder en trivialidades para ganarme la confianza de la base de la comunidad. Con el tiempo —y aquí reconozco mi verdadera capacidad de infiltración— olvidé mi bitácora, olvidé quién vestía piel aterciopelada y una capa de marinero.Fui una con la jungla.
Hasta que llegué al pensadero de Bakar.
Entonces, los bloqueos autoimpuestos —necesarios para ser realmente parte de la tribu— se desvanecieron. Ahí recordé de dónde venía. Recordé mi nombre.
Podría catalogar esta incursión en ese subuniverso como una extraña forma de renacimiento.Esa era la prueba, al fin y al cabo.
No abandonar mis registros de aventura, sino abandonar mi ego en su totalidad… solo para encontrar el momento exacto de volver a ser yo, una vez frente al pensadero de Bakar.
El pensadero, como tal, no contenía nada que yo no supiera ya.Pero comprender la verdadera intención del cuarto guardián es lo que hoy me permite escribir esta última entrada con calma.
Varita mágica Varita mágica
Convoqué el Fuego Floo hacia la entrada de la Cámara de Mapas.Para mí había pasado mucho tiempo.Para los guardianes, desde su perspectiva, me vieron salir de la sala y entrar casi de inmediato… con otra forma de ser.
Me postré frente a ellos en silencio.Esperando que dijeran lo único que necesitaba para continuar por donde mis pies ya habían decidido avanzar:dónde se encontraba el remanente de los actos de mal juicio de Isidora Morganach.
Aún no estaba decidido qué haría yo con el último depósito de magia ancestral.Y cuando digo que no podía darse por seguro, hablo en serio: no era evidente si eliminaría esa bomba de tiempo para este mundo una vez tuviera la oportunidad.Tampoco estaba descartado que utilizara la magia ancestral de forma destructiva.
No hasta tenerla enfrente.
Varita mágica



































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